MARIHUANA DE INTERIOR VERSUS MARIHUANA DE EXTERIOR: ¿CUÁL ES MEJOR?

MARIHUANA DE INTERIOR VERSUS MARIHUANA DE EXTERIOR: ¿CUÁL ES MEJOR?

Son muchos los amantes del cannabis que siente predilección por la marihuana cultivada en interior. Pero también los hay que prefieren consumir la que ha sido criada al aire libre. Sea como sea, son muchos los que aterrizan en este mundo y tienen la firme convicción de que las plantas en cultivos ‘indoor’ darán unos frutos mucho mejores que si han sido cultivadas en exterior. Pero, ¿es realmente así? Trataremos de valorar qué es mejor.

Marihuana de interior versus marihuana de exterior: ¿cuál es mejor?

A menudo, cuando vamos a comprar, solemos decantarnos por las verduras, las hortalizas o las frutas que mejor lucen. Es un hecho innegable. A la hora de escoger las manzanas, vamos a tender a aquella con la piel más brillante y con menos imperfecciones, ¿verdad? Esto mismo ocurre cuando hablamos de cannabis. Por regla general, la marihuana que se cultiva en interior tiende a tener mejor aspecto y ser más uniforme; por esto mismo, son muchos los que piensan que la hierba que se cultiva en ‘indoor’ es de mayor calidad. Pero no siempre debemos dejarnos engañar por las apariencias.

Más allá del aspecto, el crecer en mitad de la naturaleza puede restarle ciertas propiedades. No son pocos los experimentados fumadores que reconocen que, cuando visitan un cultivo exterior y huelen la cosecha, tiene un olor muy genérico y nada pronunciado. Este podría ser otro de los factores que harían que, en el imaginario colectivo, se haya extendido la idea de que la marihuana cultivada en interior es mejor que aquella otra que ha crecido gracias a la luz del sol. No obstante, esta no tiene que ser siempre la tendencia: no todas las plantas de un cultivo en exterior acaban con un aroma poco destacable.

Al final se trata solamente de una decisión personal de cada uno de los consumidores de cannabis. Los habrá que por su experiencia, ya sea fumando o cultivando cannabis, se decanten por la marihuana que ha crecido al aire libre, y al mismo tiempo los habrá que opten por descartar los frutos de las plantas que han sido criadas en interior. Incluso los habrá que se dejen llevar y centren toda su atención en detectar si están ante una buena hierba, sin importar lo más mínimo donde ha sido criada. En cualquier caso, conviene repasar cuáles podrían ser las grandes ventajas y desventajas que entraña el consumo de cannabis en función de donde haya sido cultivado.

Mitos, mitos y más mitos que debemos desterrar

Una de las primeras tareas a la hora de abordar este siempre polémico asunto es desterrar ciertos mitos que existen en torno a él. Ya hemos comentado algunos, como que el cannabis cultivado en interior tiene mejor olor o que nos dejamos engañar por las apariencias. Pero debemos desterrar todas estas ideas genéricas que existen.

Otra a la que se suele hacer alusión es que si en interior se suelen cultivar clones, en exterior se acostumbra apostar por semillas. Si partimos de esta premisa, por regla general el cultivo en interior va a tener más opciones de salir adelante sin contratiempos y con unos resultados que presentarán unas prestaciones mucho mejores que las plantas que crezcan en exterior. En este último caso, como bien sabrán los más veteranos y los más novatos, los problemas pueden surgir de las inclemencias climáticas o por alguna plaga indeseable que haga acto de presencia, algo menos probable si se plantan esquejes que parten de una planta madre que, además, ya ha dejado claros sus buenos resultados.

Pero no siempre ocurre así. No existe una máxima que indique que los cannabicultores que apuestan por un cultivo interior siempre lo hacen a partir de clones, ni tampoco que quienes tienen su jardín al aire libre apuesten sin dudarlo por semillas. Es por todos sabido que aquí la experiencia juega un papel clave, así como las circunstancias de cada cual. Obviamente quienes quieren cultivar y viven en pleno centro de la ciudad tendrán que apostar por un cultivo ‘indoor’; pero, en función de su presupuesto, de las variedades que les apetezca cultivar y de otros muchos factores, se decantarán por cultivar esquejes o semillas. Igual ocurrirá con quienes tengan posibilidades de tener sus plantas en exterior.

Quien no arriesga, no gana

Ya lo hemos comentado anteriormente: en el cultivo exterior con semillas, existen muchos más riesgos que si nos decantamos por crear nuestro jardín con esquejes y en un entorno ‘indoor’. Un cambio brusco e inesperado en las temperaturas, algún vecino cotilla que lo descubra y quiera contárselo a quien no debe saberlo, una plaga que mande al traste todo el esfuerzo… Sin duda, el listado de factores que podrían interferir a la hora de cultivar al aire libre. Pero al mismo tiempo que existen más riegos, también existen más posibilidades de que obtengamos un producto con matices y formas únicas que quizá son más difíciles de encontrar en los frutos de las plantas de interior. Aunque nunca es imposible.

Jugar con el azar entraña ciertos peligros, pero a su vez el resultado puede ser mucho más fascinante que si controlamos nosotros todos los factores que acaban por interferir en el crecimiento de nuestras plantas. Por ejemplo, hay quien señala que la marihuana que crece bañada por la luz del sol es más orgánica, es decir, viene menos cargada de fertilizantes y otros productos que de una forma u otra han contribuido a su crecimiento y desarrollo. Y eso es sumamente positivo, porque al final queremos dar a nuestras papilas gustativas un producto natural.

Pero producir en exterior tampoco es sinónimo de una apuesta decidida por el cultivo sin aditivos ni químicos. Ahí juegan un papel fundamental las circunstancias propias de cada cultivador. El clima de la región en la que vive o el presupuesto que pueda destinar a cuidar a sus plantas acabarán por determinar si opta por tratarlas con productos químicos. Así, mientras evitan que caigan enfermas y logran que crezcan sanas y fuertes, también modifican sus atributos naturales, algo que suelen sancionar con dureza los más veteranos consumidores.

Por algo será…

En este sentido, hay un dato que señalan muchos experimentados cultivadores y que decanta la balanza del lado del cultivo en exterior: por uno u otro motivo, son muchos más los que tienen sus jardines en exterior que aquellos otros que se permiten un cultivo ‘indoor’. La razón más usual suelen ser los costes: no todos los bolsillos pueden mantener un jardín a cubierto.

Por esto, aunque como hemos mencionado al comienzo muchos consumidores son proclives a pensar que la marihuana en interior es mejor, ya sea por su apariencia o porque ciertos rasgos (como pueda ser el aroma que desprende) puedan ser más pronunciados, los más veteranos apuntan que su experiencia les indica que la mayor parte de lo que se consume ha crecido al aire libre. Sobre todo en aquellos lugares del mundo, cada vez más, donde está permitido el consumo.

En definitiva, resulta muy complicado dar un veredicto cuando de decantarse por la marihuana criada en interior o en exterior se trata. Más allá de si desarrollan más o menos sus prestaciones en uno u otro entorno, de si los aditivos juegan un papel más o menos destacado o de si se ha aportado por clones o semillas, la experiencia de cada consumidor hará que apueste por uno o por otro tipo. Incluso habrá ocasiones en que se deje llevar por las apariencias y se lance en los brazos del cannabis criado en ‘indoor’ y otras veces se abalance sobre los brazos de la madre naturaleza para descubrir los matices de un producto que ha crecido en exterior. Al final, en la variedad está el gusto. ¿Tú qué piensas?